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21-09-2015In-formad@s

Alzhéimer, ¿por dónde empiezo?


Tras abrir un consultorio en nuestras redes sociales, ponemos respuestas a todas vuestras preguntas sobre el alzhéimer de mano de nuestros coordinadores de centros de día especializados en alzhéimer.

 

¿Podemos prevenir el alzhéimer?

Aunque el origen es desconocido, en ningún caso es contagioso, como pudo haberse dado a entender en muchos medios de comunicación recientemente (si fuese así habría zonas más afectadas, circunstancias que no ocurren). Lo que sí sabemos es que ocurre en algún momento entre los 40 y los 90 años y que provoca el fallecimiento en un periodo variable entre 4 y 20 años. Gracias a buenos hábitos podemos retrasar el inicio de la enfermedad: evitar el sedentarismo tanto físico como mental, la lectura, los juegos de pensar y de memoria, evitar el tabaco y llevar una dieta equilibrada, además del control de enfermedades como la diabetes o la hipertensión.

 

¿Cómo sabemos si una persona mayor padece alzhéimer u otra demencia?

La detección precoz no es sencilla, porque el deterioro de la memoria es progresivo, dependiendo de la edad. Por eso no debemos confundir ciertos deterioros cognitivos propios del paso del tiempo en el cerebro con una demencia (perder objetos puede pasarle a cualquier persona).

Sí debemos tener alarma con ciertos síntomas, tales como que la persona no recuerde lo reciente (qué comió el día anterior, tareas de su trabajo que difieren poco de lo cotidiano), se pierde en zonas conocidas aunque sea un pequeño lapsus (salir de casa y no saber a dónde va), colocar objetos en sitios extraños (un mechero en la nevera, cubiertos en el baño), cambios de humor repentinos sin justificación, dificultad para comunicarse de manera verbal (titubean, no encuentran la frase o palabra adecuada) o se viste inadecuadamente para le época del año.

Cuando aparece alguno de los síntomas que se mencionan tenemos que acudir a profesionales para hacer un posible diagnóstico diferencial.

 

¿Cómo se va desarrollando la enfermedad? ¿Qué etapas tiene?

La evolución de la enfermedad es progresiva, aunque varía de un enfermo a otro. En un promedio, la mayoría de las personas afectadas fallecen en los cinco primeros años, pero otras personas llegan a los veinte.

Se ha intentado dividir la enfermedad en tres etapas, si bien pueden manifestarse de distinta manera en cada paciente: una inicial en la que destaca la falta de memoria y la aparición de alteraciones neurológicas (lentitud en habla y comprensión, dificultad para aprender y necesidad de supervisión en actividades de la vida diaria) Otra etapa intermedia en la que se agrega el deterioro de lenguaje y habilidades motoras (no recuerda hechos recientes, se desorienta en tiempo y espacio, inventa nuevas palabras y pierde su vocabulario), y una tercera etapa en la que el enfermo presenta un gran deterioro neurológico en el que pierde completamente habilidades motoras y la capacidad de masticar e ingerir bebidas.

La evolución de la enfermedad varía de una persona enferma a otra, por eso es bueno informarse sobre la dolencia

La evolución de la enfermedad varía de una persona enferma a otra, por eso es bueno informarse sobre la dolencia

¿Cuáles son los primeros pasos que debe tomar un familiar en cuanto conoce el diagnóstico?

Una vez que se tienen los resultados de las pruebas y el diagnóstico, lo propio es solicitar un informe médico lo más exhaustivo posible que nos va a servir para las diferentes situaciones sociales, laborales o jurídicas que se nos pueden plantear.

Los familiares han de tener presente que probablemente necesiten intervención de diferentes profesionales en el recorrido de la enfermedad (médico de familia, neurólogo, geriatra...) y todo ello requiere especialización para proporcionar los mejores cuidados en cada ocasión. No existe una solución universal, así que en cada caso hay que proporcionar respuestas y cuidados específicos.

 

¿Qué recursos existen para evitar el avance del alzhéimer?

Las asociaciones de afectados y familiares cumplen un gran papel, pues ofrecen una orientación general sobre la dolencia. Existen recursos como centros de día especializados (Ourense, Monforte y Lalín disponen de estas unidades en Geriatros) o estancias residenciales cuando el grado de dependencia sea más elevado o para facilitar el descanso del cuidador principal.

En cuanto a los tratamientos, actualmente no existe ningún medicamento que cure la enfermedad de Alzheimer, aunque sí hay fármacos para controlar los síntomas que acompañan a la enfermedad, como los psicológicos y los conductuales. Cuadros como la depresión, ansiedad, insomnios, agitación o alucinaciones pueden ser tratados adecuadamente haciendo la vida de enfermo y familiares más llevadera.

Además de los tratamientos farmacológicos se apuesta por terapias psicosociales que ayuden a mantener las capacidades preservadas, como las comentadas para prevenir la aparición de la dolencia. Ejercicio mental, físico y un estilo de vida saludable.

 

¿Qué claves le daríamos a un cuidador principal?

Al comienzo de la enfermedad es imprescindible mantener unos horarios estables para todas las actividades habituales. Una rutina bien establecida facilita la convivencia y hace que el enfermo se sienta útil, retrasando así el deterioro cognitivo y físico. Especialmente, hay que potenciar que se sienta activo y que mantenga las capacidades mediante la estimulación cognitiva y física hasta que sea posible. Por ello, el cuidador principal ha de valorar los recursos de los que dispone para llevar a cabo esta difícil labor.

Es muy importante que el cuidador y la familia conozcan la enfermedad, su evolución y los síntomas, porque facilitan estar preparado ante las situaciones conflictivas, y dentro de lo posible, adelantarse a otras que ocurrirán. Por ello es vital evitar el aislamiento tanto del enfermo como del cuidador, y formarse en estrategias para comunicarse con ellos y sobre los cuidados y asistencia que necesitan.

Los centros de día son un buen recurso para potenciar capacidades de la persona con alzhéimer y permitir respiro del cuidador principal

Los centros de día son un buen recurso para potenciar capacidades de la persona con alzhéimer y permitir respiro del cuidador principal